En su carta pastoral con motivo de la celebración del Adviento, don Juan
José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, nos anima a que vivamos con
intensidad este tiempo litúrgico. De su escrito, queremos destacar dos párrafos
que dan sentido a la espera en María, Madre Inmaculada.
El Adviento es uno de los tiempos especialmente fuertes del año
litúrgico. Por ello, hemos de vivirlo con intensidad y con esperanza, la virtud
propia del Adviento, la esperanza en el Dios que viene a salvarnos, que viene a
dar respuesta a nuestras perplejidades y sinsentidos, a poner bálsamo en
nuestras heridas, a devolvernos la libertad y a alentarnos con la promesa de la
salvación definitiva, de una vida eterna, feliz y dichosa.
La Santísima Virgen es el mejor modelo del Adviento. Ella acogió a su
Hijo, primero en su corazón y después en sus entrañas. Ella, como dice la
liturgia, esperó al Señor con inefable amor de Madre y preparó como nadie su
corazón para recibirlo. Que ella sea nuestra compañera y guía en nuestro camino
de Adviento. Que Ella nos ayude a prepararnos para recibir al Señor y para que
el encuentro con Él transforme nuestras vidas y nos impulse a testimoniarlo y
anunciarlo.