PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA - DOS HERMANAS
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domingo, 1 de julio de 2018

¿Quieres ser feliz?

Si te preguntan si quieres ser feliz la respuesta es obvia, ¡pues claro que quiero ser feliz! De hecho, hacemos todo en función de la felicidad que nos proporciona. Buscamos en todas las cosas ser felices, es nuestro fin último. Realmente, hemos venido aquí a ser felices, pero… ¿qué es eso de ser felices?

Aquí ya hay más controversia, a todos nos pueden hacer felices cosas distintas, pero nuestros gustos no reflejan la verdadera felicidad. No nos atrevemos a dar una definición de felicidad porque “cada uno tiene su idea de felicidad y hay que respetarla”. Hoy no nos ponemos de acuerdo ni con esto. Pero ¿sabes qué? Hay una vía infalible que nos puede llevar a todos a la felicidad directa: ¡ENTRÉGATE! ¿Qué? Sí, sí, entrégate en todo aquello que hagas, deja de ser tú el centro de todas las cosas, ¡descéntrate!

Si quieres ser feliz empieza por darte a los demás, date, date sin reservas, sin excusas, sin miramientos, entrégate por entero y la felicidad vendrá por añadidura. Busca en primer lugar entregarte y la felicidad sera consecuencia de esa entrega, te lo prometo. Y ¿por qué? Porque estamos hechos para algo más, para Alguien más. Nosotros mismos no nos bastamos, nos quedamos incompletos con nuestra sola persona, por eso, tenemos que dejar de ser el centro, morir a nosotros un poco cada día para que los demás puedan nacer y crecer en nosotros, para que Él pueda vivir y descansar en nosotros. San Claudio de la Colombiere siempre pedía al Señor: “Señor, ayúdame al perfecto olvido de mí mismo”.

Así de simple y de extraordinario. El gran secreto revelado. Si realmente deseas ser feliz empieza a vivir para los demás, deja de guardarte la vida para ti, para tus vacaciones, para cuando termines exámenes, para cuando tengas novia, para cuando tengas dinero,  para tu jubilación… no hay excusas, empieza a ser feliz ya, aquí y ahora. No te reservas nada, gástate y desgástate y vive por algo o Alguien que realmente valga la pena. Que al final del día podamos decir “¡cansados pero contentos! Ha valido la pena entregarse, hoy soy feliz.” Si te cansas, que sea por algo grande, si te desanimas, que sea por algo grande, si vives, que sea para algo gigante. 

¡Dios te quiere feliz! No lo olvides. 

 



http://www.jovenescatolicos.es/2018/06/29/quieres-ser-feliz-2/

domingo, 27 de mayo de 2018

“Mi hija Lucía es lo mejor que me ha pasado” – Marta Páramo

¿Qué pasaría si tuvieras 16 años, fueras al cole, tuvieras una vida normal y de repente te enteraras que estás embarazada? Esto es lo que le ocurrió a Marta Páramo.
Marta Páramo es una joven madrileña nacida en una familia católica se quedó embarazada a los 16 años y decidió tener al hijo que estaba esperando. Ahora, después de cinco años, Marta estudia Filosofía, sale con sus amigos y confiesa que Lucía es lo mejor que le ha pasado en la vida, es el mayor regalo y no se arrepiente de haberla tenido.
¡GRACIAS, MARTA!



http://www.jovenescatolicos.es/2018/05/03/y-si-descubrieras-que-estas-embarazada-a-los-16/

domingo, 20 de mayo de 2018

¿Qué hacer ante una ruptura matrimonial?

Hemos hablado muchas veces de que cuando formamos una familia todos queremos que las cosas vayan bien. También de las ayudas disponibles para solucionar las dificultades que pueden surgir en la convivencia. Hoy nos preguntamos: ¿qué podemos hacer cuando se produce una ruptura en nuestro entorno?
  1. No juzgar: no sabemos qué ha pasado en una familia para que hayan tomado la decisión de separarse. Romper una convivencia no es una decisión fácil; salvo excepciones, no se toma esta decisión a la ligera. Aunque en ocasiones nos pueda parecer desde fuera que, objetivamente, las razones de la ruptura no eran tan graves como para separarse, la experiencia en el trato con familias que viven dificultades confirma que las cosas casi nunca son como parecen. Además, lo que a uno le puede parecer poco importante tal vez es imposible de superar para alguien que ya está desbordado. Por tanto, no juzgar ni criticar.
  2. Estar disponible: una ruptura matrimonial es enfrentarse al fracaso de un proyecto vital que, por las razones que sea, esa pareja no ha podido o sabido sacar adelante. No es fácil asumirlo porque, como decíamos al principio, nadie se casa para fracasar. Las personas que pasan por esta situación necesitan hacer un proceso de duelo: aceptar el hecho de la separación, asumir el cambio en los planes de vida y enfrentarse al futuro en unas circunstancias distintas y nuevas. Nada de esto es fácil; y es más duro hacerlo en soledad que acompañados y rodeados de personas que te quieren.
  3. No echar leña al fuego: una separación causa mucho sufrimiento a todos los miembros de la familia. No es el momento de los reproches ni de los comentarios tipo: ¡te lo dije! Si había motivos para advertirles de que las cosas no iban bien, habría sido oportuno ofrecerles ayuda antes de romper. Pero ahora no se trata de causar más daño sino de ayudar a reconocer y curar las heridas. Por tanto, es un momento que requiere mucha delicadeza, tacto, comprensión, escucha, respeto a las reacciones de cada uno (llorar, enfadarse, protestar, venirse abajo…) para ayudar a encauzarlas.
  4. Reforzarles como padres: es muy importante que los dos miembros de la pareja tengan claro que, aunque rompan como pareja, no pueden romper como padres de sus hijos. Hay que ayudarles a no perder de vista que siempre van a ser los padres de sus hijos; y que esos hijos les necesitan a los dos y necesitan que su padre y su madre se lleven bien. Por eso, insisto en que no ayuda criticar al otro miembro de la pareja o fomentar los reproches. Al contrario, hay que favorecer que la relación entre ellos sea lo mejor (o, al menos, lo menos mala) posible, por el bien de los hijos.

María Alvarez de las Asturias
Fuente: Instituto Coincidir
http://www.coincidir.es/actitudes-ante-una-ruptura-matrimonial/


http://www.jovenescatolicos.es/2018/03/19/que-hacer-ante-una-ruptura-matrimonial/

domingo, 13 de mayo de 2018

Queremos probar primero

Hace poco hablaba con mi mejor amiga, que ya hace unos cuantos años que tiene novio, y ambos tienen una edad en la que se plantean casarse, me dijo: “Quiero ir a vivir con él para probar antes de tomar la decisión de casarnos para siempre.”
¿Probar qué? Parece que no estamos listos para un compromiso para toda la vida. No nos tiene que dar miedo la palabra “compromiso” o “para siempre”. Para que un matrimonio sobreviva las presiones de la vida diaria, debe estar edificado sobre un fundamento firme del compromiso y de un noviazgo bien vivido. Si realmente quieres vivir tu matrimonio lo mejor posible, empieza por un buen noviazgo.
La convivencia es un regalo maravilloso del Señor, y Él tiene mucho que decir en su Palabra acerca de cómo debemos vivir este regalo para poder realmente gozar al máximo lo que Él ha pensado para nosotros. El mundo de hoy no  cesa de bombardearnos con mensajes como “no te comprometas”, “para qué casarse” o “por probar no pasa nada” … Pero verdaderamente, si queremos que nuestro matrimonio sea para siempre, debemos fiarnos de la persona que ha puesto Dios a nuestro lado; y también pararnos a pensar por qué la Iglesia defiende que lo mejor es vivir separados hasta contraer matrimonio, no lo dice porque sí, para fastidiar o porque “es retrógrada”, para nada.
“La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de la fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3)
Dios no nos da reglas sin razones. Para resistir a la tentación de “probar” es necesario entender por qué Dios quiere que permanezcamos castos: esperar edifica un fundamento fuerte para un matrimonio feliz.
Núria Conesa Casals


http://www.jovenescatolicos.es/2018/04/19/queremos-probar-primero/

domingo, 6 de mayo de 2018

Vaya marrón!, me he quedado embarazada.

El Testimonio impactante de Leire que aborto a los 26 años.
Esta mujer de San Sebastián relata cómo y cuándo fue consciente del dolor que el aborto había provocando en ella.
Aquí te lo dejamos:



http://www.jovenescatolicos.es/2018/04/11/vaya-marron-me-he-quedado-embarazada/

domingo, 29 de abril de 2018

“Por qué decidí no abortar”

Me propusieron abortar. Venía todo tan mal, que la única solución al “problema” era eliminarlo. Con mi marido, Luis María Caballero, estábamos esperando nuestra tercera hija. Estaba en la semana catorce y los estudios indicaban que mi bebé era inviable, sin posibilidades de vida fuera del útero materno; y que muy probablemente moriría durante la gestación. Los médicos del hospital de Barcelona (estábamos viviendo en España por una beca estudiantil de mi marido), nos dijeron que en el hipotético caso de que sobreviviera, sería una persona que jamás podría caminar.

Con esas palabras que martillaban mi cabeza, con el corazón desolado, solos con mi marido, en un consultorio gélido desde lo humano, no pudimos hacer otra cosa que llorar desconsoladamente, aceptando que el futuro de nuestra hija era incierto y, seguramente, muy difícil. Pero así, abrazados, seguimos adelante.

Y no nos arrepentimos. Es más, somos felices. Nuestra bebé sobrevivió, nació y empezó a crecer. Es la misma a la que veíamos chuparse el dedo en las ecografías, moviéndose cuando acariciábamos mi panza. Y todos los miedos y angustias que teníamos, empezaron a desvanecerse en el aire. Nuestra Rochi nos ha mostrado, una y mil veces, que los obstáculos se superan con mucho amor, paciencia, confianza, ayuda, optimismo, Fe y miles de cosas más que nos hacen más humanos y más personas. Y eso es lo que, a fin de cuentas, todos queremos ser en esta vida.

Hoy Rochi tiene casi tres años. Tiene síndrome de Down, y una insuficiencia renal crónica. Actualmente está en diálisis y a la espera de un trasplante de riñón. Nosotros compartimos nuestra experiencia de padres a través de la cuenta de Instagram rochimodel.

Fuente: La Nación

https://www.lanacion.com.ar/2115116-



http://www.jovenescatolicos.es/2018/03/13/por-que-decidi-no-abortar/

domingo, 15 de abril de 2018

¡Tengo derecho!

Tengo derecho a elegir el género que quiero. Tengo derecho a tener un hijo. Tengo derecho a divorciarme. Tengo derecho a abortar. Tengo derecho a… tengo derecho… Parece que si decimos que tengo derecho ya estamos legitimados a ello, parece que nuestras sentencias y nuestras opiniones tienen más peso porque… “como lo dice el derecho”… pero, ¿realmente?
Está claro que la ley educa y va calando poco a poco en la gente, no nos damos ni cuenta pero ¡es verdad! Antes ni se pensaba el aborto como una solución, pero ahora ya parece el pan de cada día porque está en la ley; antes cambiar de “género” (sexo) ni se nos ocurría pero ahora lo vemos en nuestro día a día porque así lo ha dicho la ley… De hecho, tenemos la mentalidad de que si el derecho lo reconoce es legítimo, pero ¡qué barbaridad! Y lo alarmante es que no nos damos ni cuenta. El derecho no es bueno porque se acepte, ni mucho menos… realmente debemos tener una mentalidad crítica ante aquello que nos regula, no podemos decir que está bien solo porque lo haya aprobado un parlamento, porque esté en una ley… ¡jóvenes, tenemos que ser audaces!
No hace falta tener estudios de Derecho para saber que toda ley, toda política debe fundamentarse y salvaguardar la persona humana, potenciarla a su máximo Bien, pero ¿verdaderamente es así hoy en día? Las leyes han manipulado por completo el lenguaje hasta transformar nuestra manera de pensar. El concepto de persona se ha menoscabado completamente porque ya no se ve la persona como un don, como un regalo, sino simplemente como un sujeto de derechos y deberes, pero sobre todo derechos. De esta manera, se ha perdido por completo la idea de don, pensadlo. Un hijo ya no es un don, parece que el hijo es un derecho “yo tengo derecho a ser madre porque quiero, porque puedo” pero, ¿somos conscientes de las consecuencias de pensar así? Estamos eliminando la dignidad especialísima del hombre. ¡El ser humano es templo del Espíritu Santo, a imagen y semejanza de Dios, tenemos una huella divina en nosotros! ¿Qué fuerte, no?
Y las leyes que se llevan aprobando desde los últimos años difuminan, desdibujan, erradican esta imagen del hombre, esta especialidad, esta excepcionalidad del ser humano. Ahora pocas cosas nos sorprenden, nos cuesta decir ¡qué maravilla que existas! ¡Qué bueno es que tú existas! Cuando leáis alguna ley, cuando os encontréis con alguna polémica, pensad: ¿qué idea de persona me están dibujando? ¿Qué pretenden con esta ley? ¿A qué nos llevará esto? ¡Nos jugamos mucho!
No olvides que Dios te ha creado, te ha pensado, estás hecho a su imagen y semejanza, ¡ERES TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO! Que se note. 


http://www.jovenescatolicos.es/2018/03/01/tengo-derecho/

domingo, 8 de abril de 2018

Hablemos claro: ¿cuánto vale una vida?

¿Existe algo más preciado que una vida humana? Tristemente, parece que en el mundo en el que vivimos actualmente, sí. Vivimos en una sociedad en la que no es nada sorprendente toparse con marchas y manifestaciones en defensa de los derechos de los animales; en la que, hace unos años, muchos montaron en cólera por el sacrificio de un perro portador del virus del ébola.
Viendo este comportamiento de gran parte de la población respecto a la vida de los animales, no puedo más que preguntarme cómo reaccionan estas personas ante los miles de sacrificios humanos que se producen día tras día en las clínicas abortistas de todo el mundo, en las que se asesina a niños dentro del vientre de sus madres, abusando por completo de su inocencia. Es la masacre de los inocentes y nadie habla de ello, al menos dentro del ámbito de lo que es políticamente correcto, claro.
Porque aquí a las madres nadie las advierte de que van a cometer el “asesinato” de su hijo, sino que se esconde y maquilla esta horrible realidad con palabras bonitas, definiendo el concepto como la “interrupción voluntaria del embarazo”. Tampoco se le dice a la madre las secuelas psicológicas a las que se va a tener que enfrentar (como la constante sensación de culpabilidad de aquella madre que, conscientemente, ha matado a su hijo). Es todo un negocio.
De hecho, supongo que muchos de los que hayan leído hasta aquí estarán pensando: “¡Pero si la madre es libre de hacer lo que quiera! ¡Si no desea su embarazo, que acabe con él!”. Pero ¿alguien se ha parado a preguntar al niño si quiere morir en el vientre de su madre? Porque vamos a obviar una cosa, y es que es el hijo el que va a ser asesinado, no su madre. Así que ya desde el primer momento se le está negando el derecho más fundamental de toda persona, que es el de vivir, al anularle su libertad de persona (sí, “persona”, no un puñado de células).
Qué triste pensar que el aborto se produce debido a la concepción que se ha inculcado en los últimos años de que tener un hijo es un lastre, una carga pesada… ¿Supone un esfuerzo tenerlo? Sí. No solo hay que gestarlo durante nueve meses, sino que una vez nacido hay que quererlo, educarlo, invertir una inmensa cantidad de tiempo y dinero en él… ¿Cuesta? Sí. Pero precisamente lo que nos es más valioso en el mundo es aquello que más esfuerzo nos supone. Amar las cosas aunque cueste, ya es en sí la expresión de amor más grande que se puede hacer. Si estás leyendo esto piensa que tanto tú como yo estamos aquí por el mero hecho de que nuestros padres nos han amado y han querido que nazcamos, a pesar de la cantidad de discusiones y problemas que les hayamos podido dar.
¡Vale la pena vivir! ¡Vale la pena amar y ser amados! No le quites la oportunidad al niño que está por nacer, ¿qué culpa tiene él?
María Ramos


http://www.jovenescatolicos.es/2018/02/22/hablemos-claro-aborto-o-no/

domingo, 1 de abril de 2018

Jornada por la vida 2018

La Delegación diocesana de Familia y Vida vamos a celebrar la Jornada por la Vida el 14 de abril, sábado, por lo que en nombre de D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, os invitamos a participar en la celebración de la JORNADA POR LA VIDA en el Sagrario de la Catedral, comenzando a las 19,30 con la exposición del Santísimo y el Santo Rosario por la vida. A las 20,00 h comenzará la Solemne Eucaristía que será presidida por el Sr. Arzobispo.

Con el lema “Educar para acoger el don de la vida” en la nota de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, nos recuerdan que “toda vida humana es única e irrepetible, valiosa y digna, sean cuales sean las circunstancias en las que se desenvuelve” y que “el amor incondicional de la familia permite creer en la seguridad de ser querido pase lo que pase”; “en la familia se aprende a valorar la vida cada vez que hay un embarazo y se recibe la nueva vida con alegría, aunque sea inesperada”.



https://familiayvidasevilla.wordpress.com/2018/03/21/jornada-por-la-vida-2018/

domingo, 25 de marzo de 2018

¿De verdad no lo ves?

Me sorprende. Realmente me sorprende que después de tantos años siga pareciéndome increíble que una persona muriese por mí, pero realmente así fue. Suena fuerte la verdad, quizás cueste de imaginar e incluso de creer, pero soy cristiano y la semana santa se acerca. Me gustaría compartir una cosa que me ronda la cabeza últimamente y por más que lo intento no consigo asimilarla ni ser consciente del todo. Es una realidad de la que todos hemos oído hablar, que todos sabemos de su existencia, pero que a su vez no todos conseguimos comprender al 100%. “Dios te ama”.
Menudo tópico y qué fácil de pronunciar, pero te invito a repensarlo. Te invito a valorar todo cuanto tienes y mirar a Dios a la cara esta Semana para decirle: gracias. Gracias porque cada herida que le hicieron la ofreció por ti. Gracias porque esa lanza que le atravesó el costado la soportó por ti. Gracias porque el pan y el vino se convirtieron en su cuerpo y sangre por ti. Gracias porque te dio la mejor madre del mundo, gracias por cuidarte de esa forma, por preocuparse de esa manera, por darte todo lo que te ha dado, por perdonarte, por levantarse después de tropezar tres veces a pesar del dolor, gracias porque esos hombros y esa espalda soportaron el mayor castigo inmerecido…
 Realmente, esto me estremece. Me hace caer en la cuenta de lo que es la Semana Santa, lo que representa, lo que pasó. Días de reflexión y contemplación donde no se me ocurre otra cosa más que pedir perdón. Perdón por olvidarte, por fallarte, por no ser fuerte, por no tratar bien a quien me rodea, por no sonreír, por no dar ejemplo. Ahora me preparo para la semana venidera para poder afrontarla con ganas y para vivirla lo mejor que pueda junto a Ti, en la Cruz.
La contemplación de la pasión me hace titubear. Me doy cuenta de que el amor lo puede todo y en aquel momento el amor de Dios a todo se antepuso por cada uno de nosotros. Hay una persona que nos quiere y nos cuida. Él fue capaz de sacrificar a Su hijo para salvarnos, para abrirnos las puertas del cielo. Un momento histórico, un cambio de rumbo en la humanidad, un gesto magnánimo y de amor. Dios te ama. Dios nos ama. ¿De verdad no lo ves?
David Presencio Rodríguez.


http://www.jovenescatolicos.es/2018/03/22/de-verdad-no-lo-ves/

domingo, 18 de marzo de 2018

Mi hijo con síndrome de Down me ha hecho mejor persona

Hace ahora dos años que Tita se enteraba que el hijo que esperaba venía con Síndrome de Down. Cope la entrevistó y pudo comprobar su determinación para aceptar las diferentes capacidades con las que tendría que aprender a vivir. Hoy Bosco tiene dos años, no anda pero no para de reír y avanza gracias a la determinación de unos padres entregados y mucho trabajo.

A Tita no la conocía de nada. Me contaron su historia y esta reportera en busca de vidas anónimas conmovedoras, se encontró con el inicio de una historia que dos años después no defrauda. Al poco tiempo de casarse se enteraron que esperaban su primer hijo, todo lo previsto se paró con el diagnóstico de “tu bebé viene con síndrome de Down”. Entonces ella explicaba como hubo que pasar su duelo personal porque en sus sueños nunca tuvo previsto algo así. Pero pasado el primer golpe, Tita y Juan lo único que hicieron es informarse para estar preparados, no, muy preparados para la nueva vida que venía.

Dos años después Bosco no anda, “pero no me importa-dice su madre- ¿qué niño no acaba andando a no ser que su problema sea de otro tipo? Yo sé que Bosco acabará andando pero le cuesta un poco más”. Entonces lo tenían claro y ahora lo han corroborado como las terapias de apoyo entre los cero y seis años son imprescindibles para el desarrollo motor de estos pequeños. “Es el que más trabaja en casa, va a clases los martes, jueves y viernes. Recibe fisioterapia y hemos empezado con la logopedia, porque es muy importante ya no sólo que hablen ,sino que puedan comer bien. Ahora mismo Bosco se acaba de comer unas fresas masticándolas perfectamente, ¡mejor que yo! y no es lo normal”.

Tita asegura que lo que más le preocupa es que su hijo pueda expresarse bien para pedir ayuda o preguntar cuando vaya por la calle. “Las nuevas tecnologías además están ayudando mucho a estos niños, cuando hablo con mi madre por la tablet para que le vea, él sabe perfectamente donde tiene que colgar, y eso es porque ellos son muy táctiles e intuitivos”.

Como buena madre Tita se deshace en elogios con su hijo “si sigo hablando de él me pongo a llorar”. Porque como todas las madres del mundo sueña con llegar a casa y besar su cuello blandito con olor a colonia y ternura, hacerle fiestas con cada progreso y procurar ser feliz a su lado. Lo normal.

Una de las muchas cosas que ha traído Bosco es la unidad a la familia “ doy gracias a Dios porque haya caído en nuestra familia….nosotros creíamos que éramos una piña pero ahora cuando llegamos a casa de familiares todos se vuelcan con Bosco, los sobrinos se ponen a jugar con él, a interactuar. Bosco sólo nos ha traído cosas buenas”.

BOSCO NOS HA CAMBIADO 

El camino ha sido difícil. Con tan solo unos días hubo que someterse a una operación a corazón abierto, las cardiopatías son frecuentes en estos pequeños. “Los médicos son increíbles, te acompañan en todo el proceso porque hay un protocolo Down que permite saber cuál es el proceso que va a seguir tu hijo, las revisiones oftalmológicas…lo que hay que controlar”.

Pero lo que pone en valor de una manera conmovedora Tita es que Bosco le ha hecho mejor persona: “Nos ha llenado de amor, nos ha traído nada más que cosas positivas, nos ha traído alegría, yo antes miraba la vida de otra manera pero Bosco me ha hecho mejor persona. Me llena de paz y tranquilidad es como si me protegiera”.

Todos los padres con niños con Síndrome de Down aprenden a vivir y crecer en el presente. Las nuevas generaciones visibilizan a sus hijos en las redes sociales @pepitamolatiene más de 200.000 seguidores, @ponundownentuvida cuenta a través de la madre de Jose María su lucha añadida además contra la leucemia y el propio Bosco tiene su cuenta @bosco_star

A todas estas madres lo que más les preocupa es la integración de sus hijos. “Creo que queda mucho por hacer- dice Tita- hay mucho por investigar la discapacidad y la tecnología, y sobretodo la integración, aunque puedes pensar que hay más concienciación la integración no es total”.

MENOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN 

A las madres que deciden abortar porque se enteran que su hijo viene con Síndrome de Down Tita les dice: “que se informen que hay miedo al desconocimiento y me da tanta pena, porque estas personas hacen la vida tan agradable”.

La tendencia es buscar la selección del hijo perfecto, explica Agustín Matía gerente de Down España. Y esa selección se está produciendo en muchas comunidades autónomas a través el sistema de salud pública donde se ofrece de manera gratuita test prenatales no invasivos. Con un análisis de sangre a la madre se diagnostica una anomalía genética “No sólo síndrome de Down, sino cualquier otra mutación- explica- por ejemplo se podrá abortar si viene con autismo o fibrosis quística por ejemplo. Es una eugénesis en toda regla porque se hace en la semana 10 de gestación ofreciendo la oportunidad de abortar a las madres”.

“Nosotros calculamos que en 15 años en España no habrá nacimientos con Síndrome Down”, actualmente en hospitales como el Hospital Reina Sofía de Córdoba todas las mujeres que conocieron que su hijo tenía esta alteración cromosómica decidieron abortar.

 



http://www.jovenescatolicos.es/2018/02/27/mi-hijo-con-sindrome-de-down-me-ha-hecho-mejor-persona/

domingo, 11 de marzo de 2018

Abiertos a la vida, abiertos al amor

Cursillo Marzo 2018
Una vez mas acompañamos a los novios que se están preparando para el matrimonio, en está ocasión volvemos a descubrir como estar abiertos a la vida es estar abiertos al amor, al amor de Dios, el mayor amor que se puede recibir.

Si aprendemos a amar igual que Dios nos ama, sin juzgar y sin prejuicios, perdonando a los que nos ofenden y olvidando dichas ofensas, conseguiremos que nuestro amor, unido bajo el sacramento del matrimonio y con la ayuda de Jesús, colocándolo en el centro de nuestras vidas, sea fecundo, nos permitirá darnos y entregarnos por completo.